viernes, 11 de abril de 2008

Entre Genios

Muchas son las historias escritas, en los periódicos y revistas, pues dicen que con la palabra puedes alagar a una persona y al mismo tiempo denígrala si te lo propones.

De premios obtenidos por increíbles historias, que al descubrirse la mentira son arrebatados, los casos que se han visto son muchos. Pero esta no es la situación de los siguientes tres personajes, quienes si han logrado ser galardonados por su esfuerzo con los mas dignos premios de su categoría.

Pero no estamos acá para hablar de los premios que han obtenido, sino para dejar en claro nuestro punto de vista con respecto a lo que ellos piensan de tres temas abordados en diferentes entrevistas que se les realizaron a cada uno en cierta ocasión, las cuales fuerón publicadas en el libro Rajes del oficio de Pedro Salinas.


De que el Perú es un país, el cual empieza a enrumbar por el buen camino nadie tiene duda, que hay cosas que solucionar y personas que cambiar mucho menos. Hemos sabido pasar momentos difíciles, pero no hemos perecido en la lucha. Que todo tiene solución, tanto Vargas Llosa, enrique zileri y Gorriti, lo tiene claro, y que no hay mal que dure cien años y mucho menos cuerpo que lo aguante. Así es el Perú para ellos y no se lo discutimos.


No consideran al periodismo como el cuarto poder, más bien lo llaman el vocero del pueblo. De cierto tiene mucho pero si se lo propone, puede llagar a meter a la cárcel a un presidente. Entonces como decir que no es el cuarto poder y que no fiscaliza el buen cumplimiento de los demás poderes.

Dicen que para poder hablar de otro, hay que comenzar por analizarse uno mismo. Nunca miramos nuestros defectos pero si el de los demás, y mucho menos nos gusta que alguien venga a decirnos en que fallamos o estamos equivocados. Es de caballeros aceptar un error, pues lo cortes no quita lo valiente y hay que ser bien valiente para poder aceptar que nos equivocamos.

Pero lo dicho antes, queda para personas común y corrientes como nosotros, pues que le puedes decir a Mario, cuando el opina que Nicolás Lucar es una basuracomo periodista o a Zileri a quien al preguntarle lo mismo dice: sabe hacer televisión a pesar de sus complicaciones pasadas, por no decir otra cosa. O pero aun que podemos decir si a Gorriti le preguntamos y nos dice ¿Nicolás que?

Y es que muchas veces los galones marcan la diferencia y los números infinitos de las páginas leídas de los distintos libros no hacen sabios. Nadie puede discutir que son tres grandes personajes y que cada uno en su momento fue pieza fundamental en el Perú.

jueves, 3 de abril de 2008

Asi sucedio

Con los chorrillos de agua que se desprenden de los barrancos hacia el lado de la playa Agua Dulce. Un verdadero jardín, no había rancho que no contase con plantas finísimas que destilaban el orgullo de sus propietarios. Dotado de alamedas y parques. En las calles principales con ficus, molles y sauces. Así era San Pedro de los Chorrillos. Como lo recuerdan muchos seres de antaño, como esta escrito en libros de pasta apoliyada, como se refleja en fotografías de aquel entonces (Blanco y negro).

¿Cuánto daño pueda causar una guerra? O ¿Cuánto daño causa un terremoto? Personas heridas, familias mutiladas, niños sin hogar, calles destrozadas, bancos saqueados, mujeres violadas, jardines marchitados. Nadie vuelve ha ser el mismo, nada vuelve ha ser igual, ni mucho menos alguien revive.

Fue en la guerra con Chile que Chorrillos quedo devastado y el terremoto del 40, el encargado de darle la estocada final. Sin embargo, aún subsisten algunos monumentos históricos, unas gráciles playas que forman parte de la Costa Verde, y una serie de establecimientos que ofrecen a sus visitantes los mejores frutos del mar.

De los lindos suelos de madera, alumbrado a gas, faroles, las bancas y sus rusticas glorietas ya no queda nada. La transformación del siglo XX dio paso a un buen enlozado de mosaico y postes de luz eléctrica.

La cara que muestra hoy Chorrillos, como comúnmente lo llaman, ya no es la misma. Pero a pesar de eso su historia no ha cambiado, mucho menos su gente.