Con los chorrillos de agua que se desprenden de los barrancos hacia el lado de la playa Agua Dulce. Un verdadero jardín, no había rancho que no contase con plantas finísimas que destilaban el orgullo de sus propietarios. Dotado de alamedas y parques. En las calles principales con ficus, molles y sauces. Así era San Pedro de los Chorrillos. Como lo recuerdan muchos seres de antaño, como esta escrito en libros de pasta apoliyada, como se refleja en fotografías de aquel entonces (Blanco y negro).
¿Cuánto daño pueda causar una guerra? O ¿Cuánto daño causa un terremoto? Personas heridas, familias mutiladas, niños sin hogar, calles destrozadas, bancos saqueados, mujeres violadas, jardines marchitados. Nadie vuelve ha ser el mismo, nada vuelve ha ser igual, ni mucho menos alguien revive.
Fue en la guerra con Chile que Chorrillos quedo devastado y el terremoto del 40, el encargado de darle la estocada final. Sin embargo, aún subsisten algunos monumentos históricos, unas gráciles playas que forman parte de la Costa Verde, y una serie de establecimientos que ofrecen a sus visitantes los mejores frutos del mar.
De los lindos suelos de madera, alumbrado a gas, faroles, las bancas y sus rusticas glorietas ya no queda nada. La transformación del siglo XX dio paso a un buen enlozado de mosaico y postes de luz eléctrica.
La cara que muestra hoy Chorrillos, como comúnmente lo llaman, ya no es la misma. Pero a pesar de eso su historia no ha cambiado, mucho menos su gente.
¿Cuánto daño pueda causar una guerra? O ¿Cuánto daño causa un terremoto? Personas heridas, familias mutiladas, niños sin hogar, calles destrozadas, bancos saqueados, mujeres violadas, jardines marchitados. Nadie vuelve ha ser el mismo, nada vuelve ha ser igual, ni mucho menos alguien revive.
Fue en la guerra con Chile que Chorrillos quedo devastado y el terremoto del 40, el encargado de darle la estocada final. Sin embargo, aún subsisten algunos monumentos históricos, unas gráciles playas que forman parte de la Costa Verde, y una serie de establecimientos que ofrecen a sus visitantes los mejores frutos del mar.
De los lindos suelos de madera, alumbrado a gas, faroles, las bancas y sus rusticas glorietas ya no queda nada. La transformación del siglo XX dio paso a un buen enlozado de mosaico y postes de luz eléctrica.
La cara que muestra hoy Chorrillos, como comúnmente lo llaman, ya no es la misma. Pero a pesar de eso su historia no ha cambiado, mucho menos su gente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario